Bueno, como es verano y no podía faltar el pasar un día en playa, decidí ir a un "chiringuito" y ya que tiene tanta fama los espetos malagueños me animé y pedí uno, y después de ese otro, otro, otro y otro.... no os cuelgo las fotos porque me da vergüenza y es que no dejé títere con cabeza y claro todo acompañado de una buena jarra de sangría.
Antes de contaros como estaban esos espetos os voy a contar un poquito de historia:
Desde 1884 se hacen en la playa,el espeto y las sardinas forman parte de nuestra vida y nuestra cultura teniendo en cuenta que cuanto más culto y más historia tiene un pueblo, más rica es su oferta culinaria. El espetado de las sardinas de manera comercial está documentado desde finales del siglo XIX con una anécdota histórica muy peculiar que data desde los trágicos sucesos de la Navidad de 1884 en los que un terremoto asoló la Axarquía. Su majestad el Rey D. Alfonso XII vino a interesarse por la situación y lo llevaron a comer pescaíto a la barriada de El Palo, al merendero de “Migué er de la sardina”, en lo que era un precursor de los actuales chiringuitos y que precisamente fue éste el pionero en el arte de espetar sardinas para venderlas al público, de ahí su fama que provocó que llevasen al mismísimo rey a probarlas. Cuando D. Alfonso preparó los cubiertos y los puso en ristre para limpiar una sardina, se le acercó Migué empujado por la inocencia de un pueblo sencillo y la cercanía que ofrecía un rey de trato fácil, diciéndole a todo un monarca: ¡Maestá…, con los deos!
Os contaría el secreto de una buena espetada pero es que ¡ni yo lo sé!, aquí de todos modos os dejo los pasos por si os animáis
Para preparar un espetado de sardinas debemos proveernos de lanzas de caña como primer objetivo, teniendo en cuenta que las cañas tienen que ser más gruesas en su base al objeto de que las sardinas no se escurran y caigan en la arena.
En relación a la preparación previa que debe tener el pescado, lo único que tenemos que hacerles a las sardinas es disponerlas unas encima de otras siempre en la misma dirección con sal gorda entre capa y capa de pescado.
En relación a la preparación previa que debe tener el pescado, lo único que tenemos que hacerles a las sardinas es disponerlas unas encima de otras siempre en la misma dirección con sal gorda entre capa y capa de pescado.
Para ensartar las sardinas debemos procurar que no se rompa la espina y que ésta quede en contacto con la parte curva de la lanza de caña, dejándola en medio entre las brasas y el espetón de caña con el objetivo que sujete la carne del pescado y éste no se caiga al fuego, así como que vaya soltando el jugo conforme vaya fundiéndose por la acción del calor y aromatizando el braseado con su propia grasa. Obviamente todas las sardinas deben ponerse en la misma posición y el primer lado que se colocará al fuego será siempre el de la espina y sólo cuando estén doradas, se les dará la vuelta.
Sólo queda recomendarles que las sardinas tienen que colocarse a barlovento, es decir que el aire sople en dirección a las brasas y no desde las brasas hacia el espeto, pues de lo contrario éste se quemaría y lo que pretendemos es que el calor, y no la llama, funda la grasa de las sardinas para que se cocinen a sí mismas.
ya os he contado un poco de historia y los pasos ahora solo queda mi opinión.
Sinceramente son las mejores sardinas que he probado, están hechas en los rescoldos lo que les da una sabor increíble, bueno increíble... es que ese es el sabor de una buena sardina. Eran fáciles de desmenuzar y todo ¡ con las manos!. No sé cuántos platos pude repetir, decir que en cada plato podían venir cinco sardinas, no os echéis las manos a la cabeza porque las sardinas malagueñas son muy chicas, por lo que después de todo no fueron tantos platos,supongo.....

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